“La mente es una propiedad individual. No existe tal cosa como un cerebro colectivo. No hay tal cosa como un pensamiento colectivo. Un acuerdo realizado por un grupo de hombres es sólo una negociación de principios o un promedio de muchos pensamientos individuales. Es una consecuencia secundaria. El acto primordial, el proceso de la razón, debe ser realizado por cada persona” alegato de Howard Roark en el libro El Manantial de Ayn Rand.

John Locke, conocido filósofo multifacético y padre del liberalismo, afirmaba con justa razón que donde no hay propiedad no hay justicia y su preservación es la razón por la cual los hombres entran en la sociedad.

Cuando se habla acerca de la propiedad hay que dejar bien establecido la concepción que se tiene de la misma. Dado que la propiedad no solamente se refiere a los bienes tangibles sino también cómo señala Locke la vida, la libertad y las pertenencias. O bien cómo lo sostenía Buchanan que la propiedad no debe ser reducida a las dimensiones físico-espaciales.

Teniendo esto en consideración ¿Qué hace que algo sea propiedad de una persona y no de otra?

La primera propiedad que cada uno de los individuos que habitan en este mundo posee es la de su cuerpo y mente. De igual manera, el ingenio que poseen los individuos para crear, visionar, llevar a cabo un emprendimiento y por sobre todo asumir el riesgo que conlleva el establecimiento del mismo. En simples palabras, el fruto del trabajo empleado por uno es lo que crea la propiedad privada.

Ahora, ¿Esto significa que el que lleva a cabo lo anteriormente mencionado lo realiza solo?

En absoluto, Daniel Raisbeck en una conferencia en Paraguay hizo mención justamente que la Sharing Economy o Economía Colaborativa data desde hace siglos, en la misma nadie toma “prestado” nada de otro individuo sino que contrata los servicios ofrecidos. Por ende, significa que en esta situación se produce una suma no cero, entre las partes involucradas es decir es una situación ganar — ganar.

De igual manera, la razón por la cual el 1% de la población tiene más que el 99% restante es debido a que supieron satisfacer de una mejor manera los gustos de los individuos, teniendo en consideración que el valor que le otorgamos a los bienes y servicios es subjetivo. Es menester aclarar que los individuos que se encuentran en este 1% no son estáticos sino fluctúan constantemente.

Nada mejor que un ejemplo para ilustrar mejor lo asentado, Jeff Bezos, creador de Amazon, este año ocupa el puesto número uno como el hombre con mayor dinero en el mundo según la Revista Forbes, sin embargo en años anteriores ese puesto lo ocupó el empresario mexicano Carlos Slim.

Teniendo esto en consideración, el cobro de impuestos no es el cobro del alquiler de los dones puesto que el Estado no se los otorga de manera sistemática e indiferente a los individuos. Es un acto amoral a través del cual el Estado financia supuestos “beneficios” para la sociedad que nunca son visualizados.

Categorías: Blog

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *