La tentación totalitaria vs la responsabilidad individual

En múltiples ocasiones oímos declaraciones a favor de la libertad, pero desconocen la responsabilidad que tiene cada individuo como artífice principal y actor central de su propia vida.

En tal sentido, día tras día somos invadidos por la retórica populista que en gran medida se va instalando en un porcentaje mayor en nuestros países, apelando únicamente al sentimiento del “Pueblo”, dejando de lado a la razón y la lógica del debate en nuestros tiempos.

Así es que se produce la llegada del nuevo Mesías, aquel que viene a liberar a la mayoría subyugada bajo el mando del imperialismo y el capitalismo salvaje. Pero una vez alcanzado el poder, no queda satisfecho demandando más del mismo.

Se aplica lo que sostenía Lord Acton “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente” o como lo describía George Orwell en su libro la Rebelión en la granja llegan los cerdos al poder y establecen sus reglas en las que todos somos iguales excepto que hay unos más iguales que otros.

Consideremos lo citado como lo observado con el establecimiento del régimen chavista artífice de la aparición del denominado socialismo del siglo XXI. El mismo, llegó a convertirse hoy en día en un régimen totalitario, una narco-dictadura, donde no existe una real división de poderes, en donde la República se encuentra totalmente destruida.

Los resultados ineludibles de la aplicación de políticas socialistas, sean estas del siglo XIX, XX o XXI, tienen como resultado la pobreza, la desidia de la población que fallece por desnutrición o inanición, falta de medicamentos, una migración descontrolada de ciudadanos Venezolanos al exterior, entre otros.

Sin embargo, si la élite intelectual, artística, “empresaurial” (Un empresario es aquel dispuesto a competir en un mundo globalizado) venezolana hubiera tomado en consideración lo ocurrido en la Unión Soviética, Cuba, Camboya, China, etc. como evidencia empírica de los resultados de la aplicación de políticas socialista, nada de esto estaría ocurriendo.

Al contrario, hubieran estados dispuestos a defender a la propiedad privada como garantía principal de la libertad, pero como los hechos nos demuestran no fue de ese modo. Se encontraban de pie, aplaudiendo a las constante violaciones de los tres derechos inalienables que todo individuo posee, es decir, la Vida, la Libertad y la Propiedad Privada.

De un tiempo a esta parte, podemos evidenciar la realidad del citado país que no solo produce un desaliento a los amantes de la libertad sino un profundo pesar. Pesar, porque la misma situación se sigue reproduciendo en otros países de la región.

Pero, en nuestras manos se encuentra la reivindicación del individuo, como sostenía Rand “la minoría más pequeña del mundo”, y la más importante que existe dentro de la sociedad y el respeto irrestricto al proyecto de vida de cada uno.

Porque en ello consiste la verdadera libertad, la libertad es una sola y debemos estar dispuesto a defenderla en todos sus espacios, y formas, inclusive cuando la misma nos genere un profundo rechazo, sin olvidar que ella no se encuentra disociada de la responsabilidad individual que por ningún motivo se la debe entregar a un grupo o al Estado.

Si lo que buscamos es el progreso y que los hombres puedan desarrollarse libremente es necesario optar por un sistema económico de libre mercado y de esa manera evitar elegir el camino que nos lleve a la desolación de los individuos como del Estado del cual forman parte.

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